Ir al contenido principal

Anemoi


Los Anemoi son hijos de Eos, la diosa del amanecer, y Astreo, un titán asociado con los astros y los cielos. Los Anemoi son deidades que personifican los vientos, influyendo en la navegación, la agricultura y el clima, elementos fundamentales para la economía y la supervivencia de los pueblos.

La Torre de los Vientos de Atenas, conocida en griego como "Horologion", fue construida en el siglo I a.n.e. por el astrónomo Andrónico de Cirro. Esta estructura de mármol pentélico se encuentra en el Ágora romana de Atenas y fue diseñada para ser un reloj multifuncional, un observatorio y un homenaje a los Anemoi, los dioses del viento. Cada uno de los ocho relieves de la Torre de los Vientos representa a un Anemoi distinto, identificado con su dirección y sus características:

  1. Bóreas (Norte)
    Representado como un anciano de aspecto vigoroso, envuelto en una capa gruesa, simboliza el viento frío y violento del norte que trae el invierno.

  2. Kaikias / Caecias (Noreste)
    Lleva una urna de granizo y se lo asocia con vientos fríos y tormentosos.

  3. Apeliotes (Sudeste*) *En el Horologión de Atenas, Eurus ocupa el lado sudeste, mientras que Apeliotes está en el este. Sin embargo, es ampliamente aceptado que Eurus es el viento del este, mientras que Apeliotes es el viento del sudeste.
    Representado como un joven portando frutas y granos, simboliza la fertilidad y la abundancia que el viento del este trae en primavera.

  4. Eurus / Euro (Este*)
    Asociado con la lluvia otoñal, suele representarse como un dios con gesto melancólico, en referencia a los cielos grises que trae consigo. Euros no estaba asociado con ninguna de las tres estaciones griegas.

  5. Notus / Notos (Sur)
    Representado con una vasija de agua invertida, Notos trae las lluvias del verano y es crucial para los cultivos.

  6. Libis (Suroeste)
    Dios del viento favorable para la navegación, especialmente en el mar Egeo. Su figura descalza lleva una vela de barco o el timón del barco, representando naufragios.

  7. Zephyrus / Céfiro (Oeste)
    El viento de la primavera y la brisa suave, Zephyrus está asociado con la renovación de la naturaleza y la llegada de los días cálidos. Representado con un manto lleno de flores florecientes

  8. Skiron / Escirón (Noroeste)
    Representado con un brasero de cenizas calientes o una jarra, simboliza el viento seco y polvoriento que sopla desde las montañas.

El Horologion ateniense tiene una forma octogonal y mide unos 12 metros de altura. En la parte superior, originalmente, se colocó una veleta en forma de Tritón, que giraba indicando la dirección del viento. En el interior, la Torre contenía un reloj de agua (clepsidra), alimentado por un manantial cercano, que permitía medir el tiempo incluso en días nublados o durante la noche, cuando los relojes solares no eran efectivos.

Durante la época romana, fue utilizado como un punto de referencia urbano. En la era bizantina, fue transformado en campanario, y en siglos posteriores, acabó parcialmente enterrado y olvidado, hasta ser redescubierta por arqueólogos en el siglo XVIII.

Los Anemoi no solo tienen un impacto práctico, sino también espiritual. La navegación marítima depende de los vientos favorables y la agricultura requiere lluvias regulares y vientos suaves para garantizar cosechas exitosas. Los Anemoi se vinculan a estaciones específicas, y su comportamiento podía anunciar la llegada de tormentas o bonanzas, como un mensaje divino. Por ello, un Horologion no solo ayudaba a interpretar el tiempo y las estaciones, sino que también tenía un propósito religioso.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Adonia: el regreso con Perséfone

La celebración de la Adonia, tal como lo hemos adelantado, consiste en pequeños rituales muy significativos. En primer lugar, un “brindis fúnebre” por la vida que dejamos.  Utilizamos para ello zumo de granada mezclado con alguna bebida alcohólica -preferentemente Ratafía-. La ratafía, hecha con la sangre de la menta -entre otras hierbas silvestres- será nuestro último trago. Se exprime la granada y sus semillas caen y se mezclan con la bebida y se toma de un golpe.  El simbolismo de la semilla de granada -la cual condenó a Perséfone al Hades-, y su consumo se hace en honor al engaño con el que Hades que nos conduce a la muerte.   La granada era una planta con la que se decoraban los monumentos fúnebres. Por eso, posteriormente cogemos una granada entera y sin cortar por persona, velas pequeñas y nos vamos en dirección al cementerio una vez caída la noche. Esa granada que arrojamos será nuestro alimento y reserva para el más allá. Lo ideal es subir a un montículo p...

Adonia, el regreso con Perséfone

La Adonia  es un rito anual de carácter funerario y simbólico que se celebra en honor a Adonis , ligado profundamente al ciclo de la vida, la muerte y el renacimiento. Su representación incluye elementos de despedida y preparación para el más allá , siguiendo tradiciones que datan de la antigua Grecia. Aunque el culto histórico a Adonis tiene raíces orientales , fue ampliamente adoptado en Grecia, especialmente en Atenas, donde se mezclaron los elementos locales con los rituales importados, convirtiéndose en una celebración significativa del calendario religioso. El rito comienza con un " brindis fúnebre ", utilizando zumo de granada , una fruta de connotaciones simbólicas profundas. En textos antiguos como los Himnos Homéricos  se menciona la granada en relación con Perséfone , hija de Deméter , quien al consumir sus semillas quedó condenada al inframundo, lo que da inicio al mito del ciclo estacional y su estadía en el Hades . El zumo, mezclado con ratafía -un licor el...

"El estudiante de Salamanca" por José de Espronceda

     Era más de media noche, antiguas historias cuentan, cuando en sueño y en silencio lóbrego envuelta la tierra, los vivos muertos parecen, los muertos la tumba dejan. Era la hora en que acaso temerosas voces suenan informes, en que se escuchan tácitas pisadas huecas, y pavorosas fantasmas entre las densas tinieblas vagan, y aúllan los perros amedrentados al verlas: En que tal vez la campana de alguna arruinada iglesia da misteriosos sonidos de maldición y anatema, que los sábados convoca a las brujas a su fiesta. El cielo estaba sombrío, no vislumbraba una estrella, silbaba lúgubre el viento, y allá en el aire, cual negras fantasmas, se dibujaban las torres de las iglesias, y del gótico castillo las altísimas almenas, donde canta o reza acaso temeroso el centinela. Todo en fin a media noche reposaba, y tumba era de sus dormidos vivientes la antigua ciudad que riega el Tormes, fecundo río, nombrado de los poetas, la famosa Salamanca, insigne en armas y letras, patria d...