Bóreas es mencionado en varias obras de la literatura clásica y otras fuentes. En la "Teogonía" de Hesíodo, se lo describe como hijo de Eos -la diosa del amanecer- y Astreo -un titán asociado con los astros. Esta genealogía lo vincula con los ciclos naturales del cosmos.
Uno de los relatos más conocidos protagonizados por Bóreas, el dios del viento del norte, es su rapto de Oritía, una princesa ateniense. Según la tradición, Bóreas se enamoró perdidamente de Oritía, fascinándose con su belleza y virtud. A pesar de sus intentos iniciales de cortejarla de manera pacífica, Oritía rechazó sus avances, lo que llevó al dios a actuar de manera más impulsiva y característica de su naturaleza impetuosa.
Enfurecido por la negativa, decidió secuestrar a la princesa. Aprovechando su fuerza divina, la arrebató y la llevó consigo al norte, a Tracia, su reino helado. Este acto refleja el carácter de Bóreas, representado como un viento poderoso y violento, capaz de desafiar cualquier obstáculo para satisfacer sus impulsos. Aunque el rapto fue inicialmente un acto de fuerza, la unión entre ambos terminó en matrimonio, marcando un giro en la relación.
En Tracia, Oritía se convirtió en la esposa de Bóreas y madre de sus hijos, los gemelos Zetes y Calais, conocidos colectivamente como los Boréadas. Estos héroes, dotados de poderes heredados de su padre, como la capacidad de volar, participaron en la legendaria expedición de los Argonautas liderada por Jasón en busca del vellocino de oro. La descendencia de Bóreas y Oritía simboliza la fusión de lo humano y lo divino, y sus hijos se convirtieron en figuras destacadas dentro de los héroes de la expedición.
En otra historia, Bóreas juega un papel crucial durante las guerras médicas. Los griegos creían que este dios ayudó a destruir la flota persa al desatar un violento temporal en el Cabo Artemisio, otorgando una ventaja crucial a las ciudades-estado helénicas. Este evento consolidó su culto en Atenas, donde se le rendía homenaje como protector de la ciudad.
En uno de los frisos de la Torre de los Vientos, Bóreas está representado como un hombre alado soplando vigorosamente, envuelto en un manto que simboliza el frío.
Aunque no es uno de los doce olímpicos, Bóreas es una deidad primordial vinculada con la naturaleza y el clima. Su función como uno de los Anemoi lo convierte en una figura esencial para entender la interacción entre los elementos y la naturaleza.
Homero también lo menciona en la "Ilíada" y la "Odisea", donde Bóreas actúa como una fuerza poderosa que influye en el destino de los mortales al desatar tormentas o facilitar viajes rápidos por el mar.
Otro texto destacado es "Los trabajos y los días" de Hesíodo, donde Bóreas aparece como el viento que anuncia la llegada del invierno, marcando el fin de la temporada de cosecha. Adicionalmente, la "Biblioteca" de Apolodoro ofrece detalles sobre su relación con otros dioses y su intervención en eventos mitológicos.
Comentarios
Publicar un comentario