I. Melpómene: musa del canto trágico y de la catarsis del dolor Melpómene , cuyo nombre significa “la melodiosa” o “la que canta” - melpein = cantar-, es la Musa griega de la tragedia. Aunque su nombre primigenio sugiere una asociación con los coros teatrales, con el tiempo se convirtió en la inspiradora de los poetas trágicos, portadora de las máscaras solemnes del teatro y del arte que transforma el sufrimiento en sabiduría estética. Se la representa tradicionalmente con la máscara trágica en una mano y el coturno —el calzado alto de los actores trágicos— en la otra. A veces, lleva una corona de hiedra o una espada, simbolizando el destino heroico y la intensidad emocional de las obras que inspira. Melpómene es quien guía al poeta a través del abismo del sufrimiento humano, para que de allí extraiga verdad y belleza. Entre sus hermanas, ella se encarga de la expresión solemne del dolor y del conflicto moral. A través de la tragedia, enseña que la grandeza del alma humana se ...
Cuando lejos, muy lejos, en hondos mares, en lo mucho que sufro pienses a solas, si exhalas un suspiro por mis pesares, mándame ese suspiro sobre las olas. Cuando el sol con sus rayos desde el oriente rasgue las blondas gasas de las neblinas, si una oración murmuras por el ausente, deja que me la traigan las golondrinas. Cuando pierda la tarde sus tristes galas, y en cenizas se tornen las nubes rojas, mándame un beso ardiente sobre las alas de las brisas que juegan entre las hojas. Que yo, cuando la noche tienda su manto, yo, que llevo en el alma tus mudas huellas, te enviaré, con mis quejas, un dulce canto en la luz temblorosa de las estrellas.