Yo soy como ese rey de aquel país lluvioso, rico, pero impotente, joven, aunque achacoso, que, despreciando halagos de sus cien concejales, con sus perros se aburre y demás animales. Nada puede alegrarle, ni cazar, ni su halcón, ni su pueblo muriéndose enfrente del balcón. La grotesca balada del bufón favorito no distrae la frente de este enfermo maldito; en cripta se convierte su lecho blasonado, y las damas, que a cada príncipe hallan de agrado, no saben ya encontrar qué vestido indiscreto logrará una sonrisa del joven esqueleto. el sabio que le acuña el oro no ha podido extirpar de su ser el humor corrompido, y en los baños de sangre que hacían los Romanos, que a menudo recuerdan los viejos soberanos, reavivar tal cadáver él tampoco ha sabido pues tiene en vez de sangre verde agua del Olvido.
"Persée vainqueur de Méduse" por Eugène Thirion ( 1867) II. Dánae Dánae nace en Argos , dentro de la familia real de esa ciudad del Peloponeso. Descendiente de Io, lo que la sitúa en un linaje marcado por encuentros entre mortales y dioses. Desde muy joven su vida queda condicionada por una profecía que anuncia que el hijo de su hija matará al rey de Argos, y ese temor define todo su destino. Su padre es Acrisio , rey de Argos, un gobernante obsesionado con la falta de un heredero varón. Él es quien consulta al oráculo y recibe la profecía que lo aterra. La madre de Dánae suele identificarse como Eurídice , hija de Lacedemón, aunque algunas tradiciones mencionan a Aganippe . En cualquier caso, Dánae es presentada como la única hija del rey, lo que intensifica la angustia de Acrisio ante la idea de perder su linaje y su vida por culpa de un nieto aún inexistente. II. Dánae en la torre de bronce El encierro de Dánae en la torre de bronce nace del miedo de Acrisio, su padre, a ...