I. Aqueloo Iniciamos el ciclo con un Ínaco dios del río y lo terminamos con otro: Aqueloo. El potamos nació en los albores de la creación como el hijo primogénito de los Titanes Océano , el gran cuerpo de agua que circundaba el mundo conocido, y Tetis , la diosa protectora de las aguas dulces. Esta unión cósmica lo convirtió en el hermano mayor de una vasta estirpe compuesta por tres mil deidades fluviales menores . Aqueloo personifica al río homónimo -conocido hoy como el río Aspropótamos -, que es el curso de agua más largo e importante de toda Grecia. Venerado de manera unánime como el soberano indiscutible de las aguas dulces. Su estatus religioso era tan elevado en la Antigüedad que su propio nombre se utilizaba con frecuencia en la literatura clásica como un sinónimo poético de la palabra "agua", especialmente en el contexto de las libaciones sagradas. De hecho, el mismísimo Oráculo de Delfos ordenaba realizar sacrificios directos en su honor, un ...
I. El Juramento de Tíndaro Tras la caída de Tebas , los Epígonos se encontraron en un momento decisivo para toda Beocia y la Argólida. Eran jóvenes, pero ya curtidos en una campaña que había marcado a toda una generación. Cuando viajaron a Esparta como pretendientes de Helena , no solo buscaban un matrimonio ventajoso, sino también consolidar su posición entre las casas reinantes. La reunión en la corte de Tíndaro reunió a los principales líderes del mundo helénico, y entre ellos destacaban estos veteranos de la guerra tebana, que habían demostrado una capacidad militar inquebrantable. El juramento que sellaron en Esparta fue un pacto sin precedentes. Tíndaro temía que la elección de Menelao provocara disputas entre los demás pretendientes, así que exigió que todos prometieran defender al futuro esposo de Helena contra cualquier intento de arrebatarla. Los Epígonos aceptaron sin dudarlo, confiados en su fidelidad y en su buena reputación. Años después, cuando...