(I) Alma, si tanto te han herido Por qué te niegas al olvido Por qué prefieres Llorar lo que has perdido Buscar lo que has querido llamar lo que murió. Vives inútilmente triste Y sé que nunca mereciste Pagar con pena La culpa de ser buena Tan buena como fuiste Por amor. Estribillo Fue, lo que empezó una vez Lo que después, dejó de ser Lo que al final Por culpa de un error Fue noche amarga Del corazón (II) Deja esa carga Vuelve a tu antigua ilusión Junto al dolor que abre una herida llega la vida trayendo otro amor. Alma, no entornes tu ventana Al sol feliz de la mañana No desesperes, Que el sueño más querido Es el que más nos hiere Y es el que duele más Estribillo Fue, lo que empezó una vez Lo que después, dejó de ser Lo que al final Por culpa de un error Fue noche amarga Del corazón
I. Céfiro Céfiro - Ζέφυρος - era el viento suave y cálido que anunciaba la llegada de la primavera y el inicio del verano. Como dios del viento del oeste , estaba íntimamente ligado a la fertilidad, el renacimiento y la abundancia. Sus brisas, calmas y generosas, favorecían el crecimiento de las flores y las cosechas; por ello, era venerado como un símbolo de renovación y prosperidad. Es célebre por su relación con Cloris , la ninfa de las flores -asociada con Flora en la tradición romana-. De su unión nació Carpo , la deidad de los frutos, representando así el ciclo natural entre los vientos primaverales, la floración y la posterior cosecha. En el orden del reino vegetal, Céfiro precede necesariamente a Carpo. Una de las historias más trágicas de Céfiro es su relación con el joven Jacinto . El dios estaba profundamente enamorado del hermoso mortal, pero Jacinto prefería a Apolo . En un arrebato de celos, mientras ambos practicaban el lanzamiento de disco, Céfir...