Cállate, corazón, son tus pesares de los que no deben decirse, deja se pudran en tu seno; si te aqueja un dolor de ti solo no acíbares a los demás la paz de sus hogares con importuno grito. Esa tu queja, siendo egoísta como es, refleja tu vanidad no más. Nunca separes tu dolor del común dolor humano, busca el íntimo aquel en que radica la hermandad que te liga con tu hermano, el que agranda la mente y no la achica; solitario y carnal es siempre vano; sólo el dolor común nos santifica.
Atenas articuló su calendario y su identidad en torno a un entramado denso de festividades religiosas que constituían el corazón de su civilitas , el espacio donde lo político, lo social y lo espiritual se fusionaban en una sola respiración colectiva. Con la llegada del mes de Boedromión , cuando el verano se apaga y la polis se prepara para un nuevo ciclo, los atenienses celebraban las Boedromias — Βοηδρόμια —, una festividad que honraba a Apolo Boedromios , “el que acude en auxilio corriendo”. En estos días liminares, cuando la estación cálida se retira y el otoño asoma, Atenas reactivaba los relatos que explicaban cómo había sobrevivido a sus crisis más profundas. I. El origen bélico: dos tradiciones enfrentadas Las fuentes antiguas no ofrecen una única explicación para el origen de las Boedromias, sino varias, reflejo de la riqueza y la pluralidad de la memoria ateniense. 1. La tradición de Teseo y las Amazonas Plutarco es el principal transmisor de esta ...