Llamo y reclamo por tu presencia como si fueras alguien normal, luego yo encuentro solo lamentos y a un terrorista emocional. El día a día se me hace eterno estoy intentando ser funcional. Donde yo ponga todas mis ganas, como lo haga, siempre da igual. Tengo cintura para estos dramas y buenas piernas para escapar, pero pensando, en mis adentros, hoy me arrepiento al verte llegar. Cuando el dolor sacude mis versos soy solo un perro que amaestrar, pero, mi vida, amo perverso, deja estos huesos sin enterrar. Ya no le pido al universo que haga un milagro y me deje amar, solo le ruego que, en tu partida, mi entendimiento me aporte paz.
I. Lujuria La palabra lujuria designa, en su uso tradicional, un deseo sexual considerado excesivo , desordenado o moralmente reprobable según los códigos éticos de cada época. En contextos seculares, el término conserva un matiz de exceso o desmesura, aunque su valoración moral depende del marco cultural desde el que se interprete. Desde el punto de vista etimológico, lujuria procede del latín luxuria , un término que originalmente no se refería solo al ámbito sexual. Luxuria significaba “exceso”, “abundancia desmedida”, “exuberancia”, y podía aplicarse tanto a la ve getación que crece sin control como a los comportamientos humanos que se apartan de la moderación. Con el tiempo, el término se especializó en el campo moral, especialmente bajo la influencia del pensamiento cristiano, que lo asoció de manera preferente al exceso en el deseo sexual . De la misma raíz latina derivan también palabras como lujo y lujoso , que conservan la idea de abundancia o exceso, aunque en un sentido...