"La muerte de César" por Vincenzo Camuccini (1798)
Los idus de marzo son célebres en la historia por ser una fecha que marcó el fin de la República romana y alteró el curso de la antigüedad.
A mediados de cada mes, especialmente cuando coinciden con la luna llena, los días 13 o 15 eran percibidos por los romanos como momentos cargados de augurios y, a menudo, de malos presagios.
La noción de suerte y destino tenía un peso significativo en la espiritualidad y las creencias de los romanos. Los idus de marzo, en particular, quedaron asociados para siempre con la traición y el asesinato de Julio César en el año 44 a.C., un evento que nos sigue impactando como una historia inquietante llena de conspiraciones y tragedias humanas.
Plutarco recuerda que Julio César fue advertido por un vidente de que correría un gran peligro durante los Idus de Marzo, pero el estadista romano no tomó en serio la advertencia. Camino a su embocada en el Senado le dijo con mofa: "Los idus de marzo ya han llegado" y la réplica del adivino fue amarga: "Sí, pero aún no han acabado".
Las figuras de Julio César y Augusto dejaron una impronta tan profunda en la cultura romana que su legado persiste incluso en nuestro calendario, con los meses de julio y agosto honrando sus nombres y su impacto histórico.
La famosa frase "¡Tú también, hijo mío!" (Καὶ σὺ, τέκνον) pronunciada al ver a su protegido Marco Junio Bruto, simboliza la amarga decepción de su traición, recordándonos que, ante el poder, incluso los vínculos más cercanos pueden romperse.
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